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Cuando es inmigrante y pequeño empresario

PEQUEÑAS EMPRESAS
THE WALL STREET JOURNAL AMERICAS 06.26.07

Para un inmigrante, crear un negocio en Estados Unidos es una experiencia llena de riesgos, incertidumbres financieras y largos procesos de aprendizaje. Sin embargo, para algunos, la ayuda para lograr el éxito puede provenir o estar en sus países de origen.

Por Raymund Flández, Andrea López y Jaime Mejia*,
The Wall Street Journal
Esto puede significar exportar productos hechos en EE.UU. a sus países o traer productos, servicios o incluso tradiciones de sus países a EE.UU. Para esos empresarios, el lazo con otra nación les da ventajas competitivas que muchos de sus rivales locales no tienen. Conocen el idioma, la cultura y el mercado. Los empresarios inmigrantes también pueden tener contactos familiares y educativos que pueden ayudarlos a encontrar proveedores y clientes.

Los siguientes son tres casos de empresarios inmigrantes que decidieron hacer negocios en EE.UU.:

Un buen mensajero

Luis Gómez salió en 1988 de Guatemala, luego de que su negocio de tres zapaterías se hiciera insostenible con la devaluación del quetzal.

En Washington D.C., a donde llegó para vivir con su hermano, se dedicó a trabajar en la construcción, pero su sueldo era insuficiente para sobrevivir. En un viaje a Guatemala pensó que sería una buena idea regresar con artesanías para vender a sus compatriotas en EE.UU. Se puso en contacto con una bodega local y le presentó el proyecto, pero cuando pensó que había logrado un buen negocio, los dueños del establecimiento le dijeron que ellos iban a vender los artículos, pero por su cuenta. Fue un golpe duro para Gómez, pero no se dio por vencido.

"¿Y qué tal si lo hago al revés?", se planteó. Gómez, hoy de 53 años, preparó un viaje a Guatemala y le ofreció a sus familiares y amigos el servicio de llevar ropa, zapatos y lo que quisieran a sus familias. Su negocio se hizo muy popular y el guatemalteco vio una oportunidad.

Gomez International Courier, como se llama su empresa, se especializa en la recepción y entrega de paquetes entre EE.UU. y Guatemala a través de oficinas en Florida, California, Virginia y Nueva Jersey, además de sus sedes en Maryland y Guatemala. Hoy, la compañía recibe en promedio a más de 500 clientes y transporta unos 700 kilos semanales, calcula Gómez, quien no quiso revelar cifras de ingresos o ganancias.

Volver a las raíces

Hilda Argilagos-Jiménez, originaria de Cuba, y Carol Fenster, de origen europeo, recurrieron a las tradiciones cubanas para crear su negocio Baby Abuelita Productions.

La empresa, que nació en julio de 2005, fabrica muñecos inspirados en dos abuelos (Abuelita Rosa y Abuelito Pancho) que cantan canciones de cuna en español, como Duérmete niño. "Somos una empresa que se basa en rescatar una tradición hispana...", dice Fenster, de 55 años.

Con una inversión inicial de unos US$40.000, la empresa logró vender 10.000 muñecos en 2005, 60.000 en 2006 y esperan sobrepasar los 100.000 este año, según Fenster. Cada muñeco se vende por US$19,99 en cadenas estadounidenses como Target, Wal-Mart y Toys R US.

La empresa, con sede en Miami y que cuenta con tres empleados (incluyendo las fundadoras), se inició pensando en grande, apuntando a colocar sus productos en cadenas comerciales de EE.UU. y fabricando los muñecos en el país de menores costos del mundo: China.

Ahora, están en negociaciones para entrar a México a través de Wal-Mart en ese país y están discutiendo opciones con minoristas en Chile, Argentina y Colombia. Un factor clave para este par de mujeres fueron los programas especiales para proveedores pertenecientes a alguna minoría que tenían las grandes minoristas. Podían haber calificado por ser una empresa hispana, pero decidieron aprovechar también el hecho de que era un negocio de mujeres. "Esta fue nuestra forma de abrir la puerta...", cuenta Fenster.

Conciencia cultural
Rakesh Kamdar construyó su negocio explotando un recurso en su tierra natal, que tiene gran demanda en otros lugares del mundo.Kamdar, de 42 años, llegó a EE.UU. en 1986 para cursar una maestría en computación.

A principios de 2002, empezó su negocio propio, pero no en tecnología.

Creó DB Healthcare Inc. una compañía que provee enfermeras de India a EE.UU. Su empresa tuvo un buen arranque gracias a que Kamdar sabía la razón que había hecho fracasar a otras empresas indias que habían intentado lo mismo. Esas firmas publicaban anuncios en periódicos indios convocando a enfermeras para que fueran a seminarios en hoteles de cinco estrellas. Eso puede funcionar con profesionales de tecnología de la información, dice, pero no es muy común que las mujeres en India vayan solas a ese tipo de eventos. Por eso, Kamdar invitó a las enfermeras con sus esposos, padres y familia política para entrevistas informativas en las oficinas locales de la compañía. él y su equipo no sólo respondieron a preocupaciones individuales, sino también familiares.

*Jaime Mejía, especial para
THE WALL STREET JOURNAL

Los muñecos Baby Abuelita son producto de la tradición hispana.


 
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